Bulgaria: el país dividido entre la CIA y la mafia de las drogas

Bulgaria: el país dividido entre la CIA y la mafia de las drogas
El presidente búlgaro Rumen Radev rodeado de simpatizantes

Durante los últimos días se vienen sucediendo varias manifestaciones en importantes ciudades de Bulgaria exigiendo la renuncia de Boiko Borisov, el primer ministro acusado de ser un prominente jefe mafioso.

Las protestas no amainan en Sofía, la capital búlgara, luego de que miles de personas salieron a las calles a mostrar su repudio al jefe de gobierno, acusándolo de manipular al poder judicial, el que ordenó un allanamiento a las oficinas del presidente de la República, el socialista Rumen Radev. La otra causa es por el descubrimiento de favores ilegales concedidos por Borisov al jefe del partido de minoría turca Ahmed Dogan. Además, existe una serie de acusaciones de malversación en los fondos soberanos de la nación, así como transacciones inmobiliarias fraudulentas y favores concedidos al ministro, y vice ministro, del medio ambiente. Los manifestantes exigen la renuncia del Boiko Borisov, apoyados desde la presidencia de la república.

Bulgaria como centro distribuidor drogas, tráfico de armamentos y cárcel secreta de la CIA

Para analizar la actual situación en la nación búlgara hay que remontarse a varias décadas atrás y a Alemania, cuando era casi normal que la mitad de los jugadores de la Bundesliga consumiesen la fenitilina. Era la época en que la caída de la Unión Soviética permitió la reorganización de distintos grupos mafiosos de Europa Oriental, entre ellos los búlgaros, quienes vieron una ocasión para expandirse exportando la sustancia bajo el nombre de Captagón. El monopolio de la distribución quedó en manos de dos grupos que actuaron bajo del paragua de las empresas Vasil Iliev Security, VLS y la Security Insurance Company, SIC. En esta última, inició su carrera Boiko Borisov, quien usando su trayectoria de karateca y como profesor de la academia de policía, escaló al poder sirviendo como guardaespaldas y en cargos administrativos de gobierno, hasta llegar a ser alcalde de la capital, Sofía.

Su contacto con la CIA definió su posición política hacia la Derecha y se confrontó a los antiguos conservadores, lo que efectuó con éxito creando una nueva agrupación, Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria, GERB. Su adversario político es el Partido Socialista Búlgaro, BDS, el que agrupa a los socialdemócratas, conformando la Coalición por Bulgaria. El país pertenece a la Unión Europea y a la OTAN, mientras que Borisov es gran aliado de Ángela Merkel y del PP de España. Estas relaciones le han permitido extender sus redes por el viejo continente y ser un fiel socio de Estados Unidos. Así, no ha tenido problemas para combinar política y negocios mafiosos, siendo un gran revendedor de armamento soviético a todas las guerras emprendidas por la CIA, en especial a Al Qaeda y al Emirato Islámico, a quienes además, proveyó de Captagón, ahora mezclado con hachís. Su relación con el director adjunto de la CIA, John McLaughlin, lo llevó a utilizar el país como una cárcel secreta de la agencia, como tránsito de prisioneros hacia Guantánamo. También fue una base de operaciones para derrocar a Gadaffi luego dirigida contra Irán.

La situación en Bulgaria es compleja, ya que coinciden política, narcotráfico y las operaciones clandestinas de los servicios secretos de los países de la OTAN.

La corrupción búlgara está extendida en la gran mayoría de las actividades gubernamentales y el país parece un protectorado de Estados Unidos. En el 2014, el Departamento de Estado no tuvo problemas en presionar para la cancelación del proyecto South Stream que llevaría gas ruso, a través de Bulgaria, hasta Europa.

El futuro del país depende del éxito de la lucha contra las mafias y que se independice de Estados Unidos

El especialista alemán en crimen organizado Jurguen Roth, consideraba que Borisov era el Al Capone de Bulgaria. Como pequeña muestra, el encargado del Departamento de Narcóticos del Ministerio del Interior, Tsvetan Pankov, fue detenido a fines de junio pasado, acusado de extorsión y soborno a traficantes de drogas, al menos, desde el 2014. Lo atraparon en momentos que junto a otros dos funcionarios, recibía un sobre de aproximados 5.000 euros por parte de un delincuente. Tenía la conexión con otros departamentos europeos anti drogas y, durante su mandato, habían fracasado numerosas operaciones en el país y Europa. Asimismo, Vasil Bojkov, un millonario empresario dedicado al negocio de los casinos y otros juegos de azar, procesado por 18 cargos y refugiado en Dubai, indica que debió cancelarle al primer ministro varios millones de euros en sobornos, para que sus establecimiento pudiesen funcionar. Prometió derrocarlo. La oposición de izquierda como la conservadora tradicional, han decidido salir a las calles exigiendo la renuncia de Borisov quien, de manera increíble, cimentó su popularidad con la “denuncia de la corrupción”, prometiendo sanar el país. Bulgaria es un pequeño país con una población cercana a los 7 millones de habitantes y considerado el más pobre de la Unión Europea, bloque al que pertenece desde hace trece años y, a la vez, se le califica como el más corrupto, según Transparencia Internacional y otros organismos especializados. Triste record muy difícil de revertir, en especial si coinciden poder político, actividades delictivas organizadas y enquistadas al más alto nivel y las operaciones de los servicios secretos de la OTAN.