Ollas comunes espacios de conciencia solidaria y colectiva en Iquique

Ollas comunes espacios de conciencia solidaria y colectiva en Iquique
La desinteresada ayuda a quien más lo necesita se amplía en Iquique

La extensa cuarentena que vive la provincia de Tarapacá y el radio urbano de Pozo Almonte, no es excusa para desmovilizarse sino un motivo para reforzar la conciencia solidaria y colectiva. Así lo entienden numerosas organizaciones sociales que, al margen de las restricciones de movilidad, han emprendido una intensa labor de apoyo mutuo tras el propósito de sortear las estrecheses de la crisis, acudiendo a la más alta generosidad y autoayuda, debido a que hoy se trata de sobrevivir frente a un Estado que es incapaz de asegurar la mínima asistencia a las y los ciudadanos. Las numerosas ollas comunes que existen en la ciudad, son sostenidas por gente que desinteresadamente apoya a personas con mayor vulnerabilidad y también por los mismos vecinos y vecinas que, ante la adversidad, entienden que deben unirse para sobrellevar los duros momentos por los que pasan. Entregamos un pequeño recuento gráfico de fotografías subidas a las redes sociales y que demuestra gráficamente la intensa labor solidaria y la fortaleza de un tejido social que responde frente a situaciones adversas con su mejor nivel de organización y entrega producto de una práctica cultural asumida y sin retorno.

La olla común de la Junta de Vecinos Cerro Dragón repara en todos los detalles para cumplir con las medidas sanitarias.

El alto número de personas que están sufriendo hambre no tiene señas de descender. La crisis se expresa de distintas maneras, pero, la falta de alimento es la mayor necesidad en cualquier ser humano. Por ello, la ayuda que está entregando un alto número de entidades sociales o solidarios vecinos y vecinas, es un aliciente para aumentarla.

Toda crisis social, política y de tipo sanitaria como la que sufre el país, siempre se ensaña con los más pobres. Las autoridades entregan cifras y excusas vacías, pero lo concreto es la certeza de tener asegurado, al menos, el diario alimento, aunque es lo mínimo, otras necesidades son igualmente básicas, pero hoy nos encontramos con gente que carece de lo fundamental. No es algo que aflija a toda la ciudad, pero no podemos olvidarnos de quienes pasan por dificultades.

Todo listo para la distribución de bandejas que solo tendrá la satisfacción de cumplir con un deber humanitario.

La abuelita Margarita y la olla común en el barrio Plaza Arica

La abuelita Margarita y la olla común

Es la abuelita de todos en el barrio Plaza Arica y en esta oportunidad, la señora Margarita se esfuerza por cocinar una tallarinada para la olla común que su hijo Raúl Jara organizó en el antiguo barrio iquiqueño. Un sector habitado por trabajadoras y trabajadores, un gran porcentaje de ellos compuesto por migrantes que han sido acogidos como vecinos con todos los derechos. El ejemplo de una mujer nortina que dignifica a la antigua generación de la ciudad.

biandas
El alimento, un derecho vital del ser humano, es bendecido por la “chinita” de La Tirana y tutelado por el escudo del Deportivo La Cruz en cuya sede se habilitó la olla común.