Colombia entre las masacres y un Estado fallido

Colombia entre las masacres y un Estado fallido

Las horas de Iván Duque no son las mejores, ya que el declive el uribismo debilita la hegemonía de la alianza entre agroindustriales y el sector financiero transnacional. Pero, la eventual ausencia de gobierno genera una situación compleja que requerirá de mucha capacidad política para superarla.

La divulgación de antecedentes que vinculan al ex presidente Álvaro Uribe con grupos paramilitares desde el 2004, por parte del Archivo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, es una muestra del débil momento que este pasa. El derechista y hasta hace poco senador, ha sido el hombre fuerte de la política colombiana, hoy se encuentra en arresto domiciliario acusado de manipular testigos. En hábil maniobra, renunció a su senatoria, para que la Corte Suprema se inhabilitara y fuese trasladado a un tribunal menor, más fácil de manipular.

La situación demuestra una de las aristas de la situación político social de Colombia, país que, a la vez, sufre una crisis sanitaria inmanejable con 607 mil contagios por coronavirus y cerca de 20 mil muertos. Igualmente, el gobierno niega entregar una renta básica de emergencia para los hogares vulnerables, sin embargo, aprobó un rescate de emergencia para la aerolínea Avianca por 370 millones de dólares.

No obstante, lo más grave son las masacres que se producen de manera continua. El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, acreditó 45 mascares desde el 1° de enero al 22 de agosto del año en curso, en las cuales han asesinado a 182 personas. Las zonas en donde han ocurrido la mayoría de las masacres contra civiles son; Tumaco, Catatumbo y Arauca, región en la que están instaladas tropas de Estados Unidos desde el 20 de julio, cuya presencia no fue autorizada por el congreso y, además, viola una orden judicial. Asimismo, la población colombiana vive en ascuas, debido a que el gobierno de Estados Unidos, decidió convertir el país en base para un supuesto ataque a Venezuela y en la frontera norte abunda el paramilitarismo utilizado por los agricultores para desplazar a naciones nativas o asesinar a dirigentes sociales. Si a ello se suma el aumento constante del negocio ligado al narcotráfico, el cuadro general que muestra el país es de un Estado fallido, incapaz de cumplir las funciones básicas de integración y defensa de su población. Un futuro nada halagüeño para un total de 50 millones de personas.