¿Por qué el gobierno chileno no rompe relaciones con Israel?

¿Por qué el gobierno chileno no rompe relaciones con Israel?

No hay razón alguna que justifique seguir manteniendo relaciones con un Estado genocida al que, además, se le acabaron las justificaciones, supuestamente históricas, que argumentaban de manera fantasiosa, ser el pueblo elegido que retornaba a la tierra prometida deshabitada y a la que se debía engrandecer reverdeciendo el desierto. Una fábula que sostenía el proyecto de expansión del capitalismo liberal eurocéntrico en un lugar cuyos habitantes mantienen otra cultura. El sionismo se cree depositario de la “modernidad occidental” y se defiende de cualquier ataque arguyendo el antisemitismo, el que es repetido por sus propagandistas permanentemente, obviando que tal categoría es de origen lingüístico y no étnico, y que los palestinos también lo son, por lo tanto, si alguien está hoy asesinado mayoritariamente semitas es el sionismo de Netanyahu y sus fanáticos aliados. Pero la maquinaria mediática mundial del capitalismo tergiversa la realidad y la reconstruye de acuerdo a sus intereses.

Pero, a no equivocarse, la religión judía es un credo respetable y ha sido un gran aporte a la humanidad por miles de años y se le debe separar del sionismo, una ideología de carácter fascista que se basa en una superioridad étnica, la que fue aprovechada por el antiguo imperialismo británico para utilizarla como punta de lanza de su expansión en un área estratégica bautizada arbitrariamente como “Medio Oriente”.

¿Cuál es el verdadero enemigo de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea en dicha zona? No cabe duda que es el nacionalismo, ya sea de los árabes, persas o turcos. La expansión del capital financiero, de las transnacionales energéticas, del transporte, de la información y del conocimiento, necesita del dominio de los pueblos originarios, por mucho que estos se manifiesten abiertamente capitalistas, la gran diferencia se encuentra en que no participan de la “gobernanza planetaria”, son simples actores secundarios y subordinados. El Estado de Israel es el gendarme del capitalismo globalista y también del nacionalismo industrialista, por lo que tiene amplio espacio de movimiento y de impunidad para actuar, ya que es abastecido con el más moderno armamento y a diferencia de Ucrania, su apoyo es unánime en todas las facciones capitalistas a escala mundial. De ahí la hipocresía de los líderes europeos o los estadounidenses, ya que no les importan, en absoluto, los niños, mujeres y ancianos de Gaza. Por ello, el gobierno de Chile debe dejar la retórica inconducente y banal y decidirse a romper relaciones con el Estado de Israel.